En un movimiento que podría redefinir el panorama aéreo entre Estados Unidos y México, la administración del presidente Donald Trump ha lanzado una serie de acciones regulatorias contra el gobierno mexicano, tras una serie de decisiones unilaterales que, según Washington, han alterado el equilibrio del mercado aéreo binacional.
El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) ha denunciado que México ha incumplido desde 2022 un acuerdo bilateral clave al revocar franjas horarias (slots) para aerolíneas estadounidenses en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez (MEX) y al obligar a las empresas cargueras de EE.UU. a trasladar sus operaciones al nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Esta medida, decretada por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, entró en vigor en febrero de 2023 y forzó una reubicación exprés en apenas 108 días hábiles.
Trump amenaza con romper acuerdos aéreos con México

México, el destino internacional más popular para los viajeros estadounidenses, podría enfrentar ahora un freno significativo en la conectividad aérea, justo en un momento donde el turismo y el comercio aéreo son vitales para ambas economías. El secretario de Transporte, Sean Duffy, fue contundente al declarar que su departamento podría comenzar a rechazar solicitudes de vuelo provenientes de México si el gobierno no toma medidas correctivas inmediatas.
“Al restringir los horarios y exigir que las operaciones de carga se trasladen fuera del MEX, México incumplió su promesa, perturbó el mercado y dejó a las empresas estadounidenses con las manos vacías por millones en costos adicionales”, afirmó Duffy.
¿Se cancelará la alianza Delta-Aeroméxico?
Una de las medidas más agresivas es la propuesta de retirar la inmunidad antimonopolio a la alianza entre Delta Air Lines y Aeroméxico, la cual permite a ambas compañías coordinar precios, horarios y rutas en el concurrido corredor aéreo entre ambos países. De perder esta aprobación, las aerolíneas se verían obligadas a suspender su cooperación comercial más profunda, aunque podrían continuar sus vuelos actuales y Delta conservaría su participación accionaria en Aeroméxico.
El DOT también ha ordenado que todas las aerolíneas mexicanas que operan en Estados Unidos presenten de forma obligatoria sus horarios de vuelo y soliciten aprobación previa para realizar vuelos chárter de aeronaves grandes, tanto de pasajeros como de carga. Esta nueva medida busca equilibrar un mercado que, según Washington, ha sido manipulado para beneficiar a competidores locales, perjudicando la libre competencia y a los consumidores estadounidenses.

El traslado forzado de las operaciones de aerolíneas al AIFA
El traslado de operaciones de carga del AICM al AIFA ha sido uno de los detonantes clave en esta disputa. Aunque el nuevo aeropuerto cuenta con capacidad para manejar hasta 2 millones de toneladas anuales —frente a las 500 mil del MEX—, su ubicación y conectividad han sido ampliamente cuestionadas por operadores logísticos y aerolíneas internacionales. La falta de infraestructura urbana de apoyo y una implementación precipitada han generado elevados costos y complejidades operativas para las empresas extranjeras.
Esta escalada de tensiones evidencia el creciente peso estratégico del espacio aéreo en las relaciones comerciales internacionales. Mientras México busca consolidar al AIFA como una alternativa viable al saturado AICM, Estados Unidos parece decidido a proteger los intereses de sus aerolíneas y operadores logísticos, incluso a costa de poner en jaque alianzas clave y flujos turísticos vitales.














