La semana pasada, el Departamento del Transporte de Estados Unidos (DOT) sorprendió a la industria de la aviación con el anuncio de que la alianza Delta Airlines-Aeroméxico llegaría a su fin el 1 de enero de 2026, esto con el argumento de que representa un acuerdo poco conveniente para el mercado estadounidense.
De acuerdo con el documento emitido por la oficina de dicho país, la medida responde a los efectos anticompetitivos que, a su juicio, persisten en los mercados aéreos entre México y Estados Unidos. La principal preocupación es que la alianza entre Delta y Aeroméxico otorga una ventaja injusta a ambas compañías frente a otros competidores.
El gobierno de Donald Trump argumentó que México ha mantenido una política aérea que distorsiona el mercado. Entre los señalamientos se incluyen la confiscación de franjas horarias de vuelos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), la negativa a aplicar reformas sugeridas por la autoridad de competencia mexicana y la limitación a las operaciones exclusivas de carga en la terminal capitalina.
El rompimiento no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de tensiones entre ambos gobiernos en materia de aviación. En julio pasado, el Departamento de Transporte ya había impuesto restricciones adicionales contra aerolíneas mexicanas como represalia por la reducción de operaciones en el AICM, una medida establecida desde 2022 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum reacciona a la disolución de la alianza Delta-Aeroméxico
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su desacuerdo con la medida. Durante una conferencia matutina, señaló que las autoridades mexicanas respondieron a todas las observaciones hechas por Washington y que no existen razones técnicas para retirar la inmunidad.
“Si hay algún tema relacionado con algún retraso en aduanas, recintos fiscales, etcétera, se está resolviendo, pero nadie reclama, ninguna aerolínea reclama, ninguna, ¿Por qué lo toma el Departamento de Transporte de Estados Unidos? No entendemos esa posición”, argumentó.
Sheinbaum puso en duda la legitimidad de los argumentos estadounidenses y sugirió que detrás de la decisión podrían existir otros intereses no declarados. En particular, criticó que uno de los puntos mencionados fuera el traslado de vuelos de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), un cambio que, según ella, no ha generado quejas por parte de ninguna aerolínea.
“Estamos revisando la resolución, pero creemos que hay factores externos que motivan esta decisión en torno a Delta y Aeroméxico”, puntualizó.
“Además, tenemos carta de las empresas estadounidenses de carga que están muy contentas de que se les haya pasado al AIFA; es más rápido, hay más seguridad”, señaló.
El Departamento de Transporte fijó como fecha límite el 1 de enero de 2026 para dar por concluida la alianza. Esto significa que, a partir de ese momento, ambas aerolíneas deberán negociar de manera independiente sus tarifas, rutas y capacidades, lo cual podría modificar la dinámica actual de conectividad aérea.
Sin embargo, el propio gobierno estadounidense dejó abierta la puerta a una nueva evaluación en el futuro, en caso de que México muestre disposición para cumplir con los compromisos del Acuerdo de Transporte Aéreo. La advertencia es que cualquier revisión tomará tiempo y dependerá de la voluntad de ambas partes.
Implicaciones que podría tener el fin de alianza Aeroméxico-Delta
En un comunicado Aeroméxico compartió, que sus clientes seguirán contando con ciertos beneficios como:
- Los acuerdos de código compartido entre ambas aerolíneas, lo que garantiza que los pasajeros sigan disfrutando de la conectividad.
- Reciprocidad en los programas de viajero frecuente continua con la que seguirán acumulando y canjeando puntos.
“Aeroméxico y Delta siguen evaluando la orden emitida por el DOT para establecer los siguientes pasos de la alianza para ofrecer a los clientes la mejor conectividad”, publicó la aerolínea mexicana en un comunicado.
















