El Super Bowl 60, celebrado en febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, no solo fue el cierre de la temporada de la NFL, sino un acontecimiento de gran impacto económico y turístico para el estado y más allá de sus fronteras. Más allá de los 60 minutos de juego, la final entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots dejó cifras contundentes en términos de derrama económica, ocupación hotelera, ingresos para negocios y posicionamiento internacional de California como destino de eventos globales.
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Un impacto millonario para el estado dorado

De acuerdo con datos oficiales del gobierno de California, el Super Bowl 60 generó aproximadamente $500 millones de dólares en impacto económico directo para la región de la Bahía de San Francisco, impulsado por el gasto de los visitantes en hospedaje, alimentos, transporte, entretenimiento y servicios relacionados.
Estas cifras incluyen la afluencia de cerca de 90,000 visitantes provenientes de otras regiones de Estados Unidos y del extranjero, quienes no solo acudieron al partido, sino que prolongaron su estadía en torno a eventos paralelos como fiestas oficiales, actividades de NFL Experience, convenciones, conciertos y programación cultural extendida.
El Super Bowl también destacó por reforzar la industria turística californiana, que en 2024 había alcanzado un gasto total de más de $157 mil millones de dólares en turismo —con un crecimiento sostenido del 3% anual— y una generación de más de 23,000 empleos nuevos antes del evento. El impacto de este tipo de eventos va más allá del estadio: se traduce en ocupación total de hoteles, aumentos en tarifas nocturnas, ascenso en el consumo gastronómico, servicios de transporte y turismo experiencial alrededor de la región.
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Impulso regional: empleo y beneficios locales

El Super Bowl 60 también contribuyó a la creación de empleos temporales y a la dinamización de la economía local en sectores clave como hospedaje, restauración, comercio y servicios culturales. Según datos proyectados por organismos de planificación económica regional en California, el evento apoyó miles de empleos directos e indirectos, reforzando el papel de este tipo de eventos como catalizadores de actividad económica en el corto y mediano plazo.
Además, estudios asociados citados por el Bay Area Host Committee señalaban que, sumando el Super Bowl a otros eventos deportivos importantes, la actividad económica total en la Bahía podría haber superado el umbral de $1.4 mil millones de dólares, incluyendo el impacto de eventos posteriores en 2026.
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México: derrama millonaria y mercado clave

Aunque el Super Bowl se disputó en California, el impacto económico trascendió fronteras y tuvo repercusiones en México, uno de los mercados internacionales más relevantes para la NFL. Según estimaciones de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO Servytur), el evento generó una derrama económica total en México de alrededor de 56,000 millones de pesos, producto del gasto de aficionados en alimentos y bebidas, servicios de entretenimiento y consumo asociado al evento.
La Ciudad de México, en particular, se benefició económicamente con una derrama de más de 6,200 millones de pesos, con restaurantes, bares, comercios y plataformas de entrega a domicilio entre los principales sectores favorecidos por el consumo relacionado con la transmisión y el seguimiento del evento.
Los datos revelan el fuerte interés del público mexicano en este tipo de eventos deportivos globales: se estima que 7 de cada 10 adultos en México siguieron activamente el Super Bowl 60, convirtiendo al país en el segundo mercado más importante del mundo fuera de Estados Unidos en términos de audiencia y consumo asociado.
Además, estimaciones de gasto por hogar señalan que reuniones y eventos privados para ver el Super Bowl llevaron a un gasto promedio per cápita de hasta 4,630 pesos en alimentos y bebidas, reflejo no solo del entusiasmo por el evento, sino del impacto que tiene sobre la economía doméstica y el consumo en servicios relacionados.
Más allá del juego: turismo y proyección internacional
El Super Bowl 60 consolidó a California como un destino preferente para grandes eventos globales, reforzando su infraestructura turística, cultural y de servicios como un motor de atracción no solo para aficionados deportivos, sino también para viajeros internacionales en busca de experiencias premium. La ocupación hotelera durante los días previos y posteriores al partido alcanzó niveles cercanos al lleno total, con aumentos sustanciales en tarifas promedio por noche en San Francisco, Santa Clara y ciudades vecinas.Para los sectores de comercio y servicios, el evento representó también una oportunidad de visibilidad global, al colocar a la región bajo el foco de millones de espectadores internacionales que siguieron el Super Bowl a través de transmisiones en vivo y contenidos digitales.














