Viajar a Japón en otoño es una de las formas más memorables de conocer el país. Entre octubre y noviembre, las ciudades, los templos, las montañas y hasta los parques urbanos se transforman por completo gracias al fenómeno natural del kōyō: el cambio de color de las hojas, especialmente de los arces y los ginkgos. Esta transformación convierte el paisaje japonés en una galería al aire libre, perfecta para los amantes de la fotografía, la naturaleza y el turismo cultural.
A diferencia de la primavera, que suele ser más popular por la floración de los cerezos (sakura), el otoño en Japón ofrece una experiencia más tranquila, con menos aglomeraciones, temperaturas suaves y una atmósfera serena que combina lo estético con lo espiritual. Es la temporada ideal para caminar sin prisa, detenerse en los detalles y disfrutar de una versión del país que muchos consideran aún más bella que la primavera.
momiji: cuándo y dónde ver los colores del otoño
La temporada de colores en Japón no ocurre de forma simultánea en todo el país. Comienza en el norte, en Hokkaido, a finales de septiembre, y va bajando progresivamente hacia el sur hasta alcanzar regiones como Kansai (donde está Kyoto) y Tokio durante noviembre.
Esto permite a los viajeros planificar rutas para seguir el avance del follaje. Por ejemplo, si comienzas en Sapporo a mediados de octubre, puedes continuar tu viaje hacia el centro del país y terminar en Hiroshima o Fukuoka a finales de noviembre, siempre coincidiendo con el máximo esplendor de los colores otoñales.
Entre los mejores lugares para ver el momiji destacan:
- Kyoto en otoño: Templos como Eikando, Tofuku-ji y Kiyomizudera se rodean de paisajes intensamente rojizos, ideales para paseos al atardecer.
- Hakone en otoño: A solo un par de horas de Tokio, esta zona ofrece vistas espectaculares del lago Ashi con el monte Fuji al fondo, todo enmarcado por árboles color fuego.
- Nikko: Sus montañas y cascadas se llenan de tonos ocres y dorados, en contraste con los templos y santuarios declarados Patrimonio de la Humanidad.

Gastronomía de temporada: sabores que reflejan el paisaje
En esta época, la gastronomía japonesa se enfoca en ingredientes como las setas matsutake, castañas, boniatos, arroz nuevo, y frutas como el kaki (caqui japonés). Muchos restaurantes ofrecen menús especiales de otoño o versiones de platos tradicionales que incorporan estos productos de estación.
Incluso los bento (cajas de comida para llevar) que venden en estaciones y mercados cambian de diseño y contenido durante esta temporada, reflejando la conexión entre naturaleza y cocina.
Experiencias para vivir a ritmo lento
Las temperaturas suaves y el clima seco hacen que sea ideal para caminar por senderos rurales, visitar jardines zen o disfrutar de un baño en un onsen (aguas termales) al aire libre, con las hojas cayendo a tu alrededor.
Para quienes buscan algo diferente, también hay festivales locales como el Jidai Matsuri en Kyoto (22 de octubre) o el Takayama Autumn Festival, ambos con desfiles en trajes tradicionales y ambiente festivo en plena temporada otoñal.
Además, el otoño es excelente para los aficionados a la fotografía. La luz natural durante esta época tiende a ser más suave, ideal para capturar reflejos en lagos, puentes antiguos cubiertos de hojas o templos entre niebla matinal.
Consejos para viajar a Japón en otoño
- Reserva con antelación: Aunque no es tan concurrido como la primavera, muchos alojamientos en destinos populares como Kyoto y Hakone se llenan rápido.
- Consulta los mapas de momiji en tiempo real: Sitios como Japan Travel o la Oficina de Turismo de Japón ofrecen actualizaciones sobre dónde están en su punto máximo los colores.
- Lleva ropa en capas: Las mañanas y noches pueden ser frías, pero al mediodía suele hacer buen clima.
Japón en otoño no es solo un destino para ver paisajes bonitos. Es una invitación a reconectar con un ritmo de vida más contemplativo. Caminar bajo árboles en tonos rojizos, saborear platos de estación, o simplemente detenerse frente a un templo con el sonido de las hojas bajo los pies, se convierte en una experiencia profundamente humana y sensorial.
Para muchos viajeros, es la temporada que mejor representa la esencia japonesa: belleza sutil, respeto por la naturaleza y una forma única de vivir el paso del tiempo.
















