La Hacienda de Clase Azul es uno de los proyectos de turismo de lujo más nuevos de Jalisco. Ubicada aproximadamente a una hora de Guadalajara, la propiedad propone conocer el universo de la marca desde sus procesos de producción: cómo se transforma el agave en tequila, cómo se elabora sus icónicas licoreras de cerámica y cómo se relacionan los destilados con la cocina mexicana.

El proyecto comenzó en 2016 con una intención concreta: permitir que los visitantes conocieran el trabajo de las fábricas de principio a fin. Una década después, esa visión se desarrolla en más de 20 hectáreas de paisaje volcánico, donde conviven producción, arquitectura, artesanía y gastronomía.
Para los asesores de viajes y meeting planners, La Hacienda incorpora una opción para ampliar los itinerarios desde Guadalajara hacia Los Altos de Jalisco. Sus recorridos para grupos permiten dedicar varias horas a la propiedad o integrar una jornada con degustaciones y una experiencias gastronómicas de primer nivel.
Del agave a la licorera: qué conocer en La Hacienda de Clase Azul
La visita comienza en el Pabellón de Bienvenida, con cocteles y bocadillos ligeros, antes de continuar por senderos de agave hacia el Centro de Visitantes. Concebido como una reinterpretación contemporánea de la casa principal de una hacienda, este espacio alberga La Evolución de Clase Azul, una instalación retrospectiva sobre la marca fundada en Guadalajara en 1997.
El Salón de la Inspiración incorpora videomapping, sonido y obras escultóricas para presentar la relación de Clase Azul con la tierra, las tradiciones y las personas que participan en su producción. Después, el recorrido entra en los procesos que dieron origen al proyecto.
En la Fábrica de Tequila, los visitantes conocen distintas etapas de transformación del agave, desde la cocción y la molienda con tahona hasta la destilación. Pero algo memorable y único, es el recorrido en la Fábrica de Cerámica, donde se puede conocer la elaboración artesanal de las licoreras, desde la arcilla y el trabajo con moldes hasta el pulido y la decoración manual.
Durante el recorrido, el equipo explicó que los números en la base de las licoreras permiten dar seguimiento a las etapas de elaboración y a los artesanos que intervienen en ellas. Este detalle aporta una dimensión concreta al trabajo artesanal: cada pieza conserva una relación con las manos y los procesos que le dieron forma. Una maravilla ver de cerca cómo se elabora una de las botellas más representativas de los destilados.

La visita continúa por la Nave de Embotellado y la Cava Ícono, donde se realizan degustaciones guiadas entre miles de barricas en proceso de añejamiento. La boutique complementa el recorrido con licoreras de edición limitada y colecciones innéditas.
Cinco firmas de arquitectura en un mismo proyecto

La arquitectura de La Hacienda surgió de un proceso poco habitual. Según lo explicado durante la visita, un concurso para elegir al despacho responsable derivó en una colaboración entre cinco firmas, que asumieron distintos espacios dentro de una propuesta conjunta.
Participaron Atelier ARS, Elías Rizo Arquitectos, Estudio Macías Peredo, Tacher Arquitectos y Huber Design Studio. El desarrollo comenzó con las fábricas y se extendió a las áreas de bienvenida, convivencia y atención a visitantes.
La integración con el paisaje fue uno de los criterios centrales. La Nave de Embotellado, por ejemplo, se ubicó parcialmente por debajo del nivel del terreno para conservar las líneas horizontales del conjunto y reducir su presencia visual.
La piedra volcánica y la tierra del sitio también forman parte de la construcción. Los muros incorporan la tierra roja característica de Los Altos de Jalisco y cambian de apariencia con el paso del tiempo. Esta intención de permitir que los materiales envejezcan, junto con las variaciones estacionales del paisaje, hace de la arquitectura un componente del recorrido.
“Para nosotros esto es más que un destino; es un homenaje”, señaló Arturo Lomelí, fundador y director general de Clase Azul México.
OYA: mariscos, maíz y maridajes con tequila
OYA, el restaurante de La Hacienda de Clase Azul, abrió al público en agosto de 2026. Su propuesta gastronómica tiene dos ejes destacados: los mariscos y el maíz, ingredientes que el equipo trabaja para construir una experiencia vinculada con la identidad del lugar.
Durante la conversación con el equipo gastronómico, se explicó que el maíz amarillo, rojo y azul se nixtamaliza dentro de la propiedad. El comal ocupa un lugar activo en la cocina, con preparaciones que permiten observar el trabajo de los chefs y acercarse a uno de los procesos fundamentales de la gastronomía mexicana.
La propuesta busca que OYA tenga una vida propia como restaurante al que se pueda regresar, además de formar parte de las experiencias de La Hacienda. Esto permite considerarlo tanto dentro de una visita a la propiedad como un motivo gastronómico para viajar a la región, especialmente ahora que se encuentra la Guía Michelin en el estado de Jalisco, el cuál expresaron, es uno de sus objetivos.

Los maridajes se desarrollan con la intención de explorar la relación entre cada platillo y las distintas expresiones de Clase Azul. El equipo también destacó su trabajo con proveedores de la región y la intención de ampliar esa colaboración conforme evolucione el concepto.
Con vistas a los campos de agave, OYA prolonga el recorrido hacia la mesa y aporta un componente relevante para viajeros interesados en cocina mexicana y destilados.
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Experiencias de La Hacienda de Clase Azul
La Hacienda puede conocerse con dos experiencias:
La modalidad Descubrir permite concentrar la visita en los espacios y procesos de la propiedad. Vivir incorpora una estancia más extensa, con el menú maridaje como parte de la jornada.
Descubrir: 4 horas y media. Recorrido completo por La Hacienda. Costo por persona: USD 280
Vivir: 7 horas. Recorrido completo, menú maridaje de seis tiempos en OYA y transporte de ida y vuelta desde Guadalajara a La Hacienda. USD 600.
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Cómo integrarla en un itinerario por Jalisco

La ubicación de La Hacienda permite plantear una excursión desde Guadalajara para viajeros interesados en tequila, artesanía, arquitectura o gastronomía. La duración de los recorridos requiere reservar un bloque amplio dentro del itinerario y organizar los traslados de acuerdo con la experiencia elegida.
Para los profesionales del turismo, su principal atractivo es la posibilidad de reunir varios intereses en una sola propiedad. El visitante puede seguir la transformación del agave, conocer la elaboración de las licoreras, recorrer un conjunto de arquitectura contemporánea y explorar los destilados en la mesa. Es perfecto tanto para el público nacional como extranjero.
La Hacienda da continuidad al desarrollo de espacios de Clase Azul México, que también incluye Casa de los Leones en Ciudad de México. En Jalisco, la propuesta se concentra en el territorio y los oficios que sostienen a la marca, aportando contenido para diseñar viajes alrededor de la cultura mexicana, de acuerdo con la marca, se planea a largo plazo contar con un hotel en la misma hacienda.
Información y reservaciones: Clase Azul México.















